Este es un show que consolida a Edu Soto como un artista total: canta, baila, toca instrumentos, encarna personajes disparatados y, junto a Isaac Pascual, crea música original en directo.
Un hombre es juzgado por un crimen absurdo: haber domesticado a su perro. Pero pronto descubrimos que no es el perro quien ha perdido la libertad… sino él.
Entre tangos, valses, prohibiciones ridículas y diálogos con Siri, el público —convertido en jurado— asiste a una historia tan hilarante como poética, tan absurda como humana.